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21/08/2014

Conejo al ajillo

Ya sé que hago mucho conejo, pero es que es una carne muy magra, sin casi nada de grasa, que se puede cocinar de mil formas y que sale bastante económica, al menos aquí en España. Este conejo al ajillo se hace en una hora, y si usas olla exprés incluso en menos, que en verano hace mucho calor como para estar todo el día en la cocina!

Ingredientes:
1 conejo entero partido en trocitos
1 taza de perejil picado
6/8 dientes de ajo picados
1 cucharada de vinagre de Jerez
1 vaso de vino blanco
1 pimienta de cayena
Sal y pimienta
Aceite



Lo primero es salar y dorar el conejo en aceite caliente, pero no a fuego muy fuerte, sino medio, para que se dore por igual.


Ahora se echan los ajitos picados y la pimienta de cayena, se rasca con una cuchara de madera el fondo y con la humedad de los ajos se irá desglasando.
Se saltean un par de minutos y le añadimos el vino, rascando bien el fondo que es donde está todo el sabor.

 Lo dejamos que hierva a fuego medio-bajo un rato y añadimos una cucharada de vinagre de Jerez.
A los cinco minutos añadimos el perejil picado.
Lo dejamos que se vaya haciendo hasta que veamos que la carne se desprende del hueso, eso quiere decir que ya está tierno. Rectificamos de sal y le añadimos un poco de pimienta al gusto.
Nosotros lo hemos servido con un poco de pasta, pero con patatas, quinua, arroz o cebada también está muy rico.

25/09/2013

Conejo guisado a la cazadora

El conejo a la cazadora supongo que se haría cuando se cazaba un conejo, yo lo hago en cualquier momento porque en el mercado siempre hay. Te los dan pelados y eviscerados y éste, como era para guisar, lo pedí en trozos grandes.

Ingredientes
1 conejo en trozos
3 zanahorias
1 pimiento verde
1 pimiento rojo
1 cebolla
1 trozo de puerro
2 dientes de ajo
2 hojas de laurel
1 cucharada de romero
1 cucharada de tomillo
1 vaso pequeño de coñac (si no tienes un chorrito de vinagre)
1/2 l. de caldo (o en su defecto agua)
El hígado del propio conejo
1 taza de harina
Aceite para freír
sal y pimienta al gusto

Lo primero es salpimentar y enharinar el conejo. Se va friendo por tandas en el aceite bien caliente, de tal manera que quede dorado por fuera aunque no esté hecho del todo por dentro. Cuando ya está todo el conejo, lo reservamos y en ese mismo aceite freímos el hígado, bien tostado. Se reserva aparte. Si era demasiado aceite, retiramos un poco, que queden tres o cuatro cucharadas sólo. Ahí se fríe la cebolla picada y el puerro.

Cuando estén transparentes, se añaden los dos tipos de pimiento y se dejan hasta que se ablanden un poco, luego se añaden las zanahorias y se rehoga bien. Una vez todo se ha mezclado, se rectifica de sal y pimienta, se echa el laurel, el tomillo y el romero, se añade el coñac y se deja evaporar unos diez minutos.
Mientras, en la batidora, mezclamos una taza de caldo con el hígado frito y esa mezcla se añade al guiso. El caldo debe cubrir casi todo, como en la foto.
Se deja que se vaya guisando poco a poco, a baja temperatura, hasta que la salsa espese y el conejo esté hecho. Si hay demasiada salsa, se saca el conejo para que no se queme, se sube el fuego y se deja que se reduzca la salsa.
Este plato se puede comer con yuca frita, con cuscús, con tagliatelle, con arepas o pan o con cualquier cosa que nos permita empapar la salsa, que está estupenda. Se puede decorar con un poco de romero por encima.

25/08/2013

Conejo con ciruelas pasas a la cerveza belga

Este plato típico de Bélgica se llama Konijn met pruimen, Conejo con ciruelas pasas, y era una de las pocas cosas que reconocía en las cartas cuando estaban solo en neerlandés. Así aprovecho y os cuento de la cerveza, que es un tema muy serio en Bélgica. En quince días hemos probado muchas cervezas, pero nos harían falta meses para probar todas sus variedades. A la vuelta a Madrid  podemos seguir comprándolas en La Maison belgue, en Santa María de la Cabeza, 42, pero que también sirve online.
 

Aunque son muy famosas, sólo hay media docena de cervezas de abadía, que son las que empezaron a fabricar los monjes cuando el agua era tan insalubre que sus congregaciones les dieron permiso para hacer y beber cerveza en lugar de agua. Ahora sólo algunas abadías trapenses siguen elaborando cerveza, entre ellas Orval, Rochefort y Chimay. Estuvimos en la de Orval, que es la única que permite el paso a sus jardines y minimuseo. También vimos el museo de la cerveza de Brujas, de la fábrica De Halve Maan (La media luna) donde se fabrica la Brugge Zost local y para colmo nos fuimos a Poperinge, al museo de lúpulo (sí, hay un museo dedicado sólo al lúpulo). Pero no sólo de cervezas de abadía vive la mujer, todas las demás fábricas también tienen cervezas exquisitas. De las más curiosas, la Hopus que probamos en Amberes, que servían la cerveza en una copa pero el fondo de la botella que tenía toda la levadura posada, lo servían aparte en un chupito. Alimento puro dicen.
 
Al lío, que me pongo a hablar de cerveza y se me va la pinza. El conejo.
 
Ingredientes

1 conejo de 1.5  kg. troceado no muy pequeño (como en octavos)
3 cebollas
3 cervezas belgas
3 cucharadas de harina
3 dientes de ajo
2 pimientas de olor (pimienta de Jamaica/allspice)
2 hojas de laurel
2 rebanadas de pan untadas de mostaza
1 trozo de panela (o 2 cucharadas de azúcar moreno)
1 ramita de romero
1 chorrito de vinagre de manzana
1 cuchara sopera de mantequilla
sal y aceite de oliva
 
Lo primero es salar los trozos de conejo y enharinarlos.
En una sartén o cazuela ponemos unas tres cucharadas de aceite y cuando está caliente sofreímos el conejo por tandas, hasta que se dore ligeramente. No hace falta que se haga en exceso, es para que los jugos se queden en el interior del conejo y quede sellado. Así:
Una vez todo el conejo está sellado, se reserva. Picamos todas las cebollas.
En una olla de fondo grueso ponemos la mantequilla y un chorrito de aceite a fuego medio, no muy caliente y  se rehoga la cebolla con una pizca de sal hasta que se pone transparente. Se añade el laurel, el romero, la pimienta y los ajos enteros. Se le da unas vueltas y se añade la panela rallada o partida en trocitos hasta que se disuelva y caramelice la cebolla.
Mientras, se deshuesan, se cortan en trozos las ciruelas pasas y se añaden.
Se deja rehogando unos minutos y se añade el conejo que teníamos reservado.

Ahora se añade la cerveza, yo usé Leffe brune, pero cada uno la que tenga a mano. Si es oscura, la salsa sale marrón, si es cerveza clara pues saldrá más clara, lógico.
La verdad es que usé 2.5 botellas y la otra mitad me la tomé yo mientras cocinaba, pero con 2 botellas también hubiera salido bien. Lo digo por si queréis usar sólo 2 y la otra os la tomáis mientras se cocina.
 
Ahora se parten dos rebanadas de pan (de hogaza, de molde o como en mi caso de pita, que es lo que había a mano), se untan con mostaza y se ponen boca abajo en el caldo.
 
Y ya no hay que hacer nada más, esperar que el pan se deshaga y la salsa espese, una hora a fuego medio-bajo, cuidando que no se pegue al fondo. Se puede hacer de un día para otro, que como todos los guisos gana, o se puede congelar. De acompañamiento: yuca frita, patacones, arroz blanco, cuscús, puré de papa...cualquier cosa que empape salsa.