16/06/2014

Quiche de brócoli

He estado súper ocupada estas últimas semanas (examen del curso de cocina, visita de Londres en casa, los paseos turísticos de Greeters, una clase de cocina de tapas con Eatwith.... ¡no he parado!) y no me he esmerado mucho con Gastrolamas, la verdad. El problema no es tanto cocinar, que eso lo hago todos los días, porque comer hay que comer, verdad? El lío es sacar la cámara, fotografiar paso por paso, buscar buena luz, encuadres semidecentes, echar a todos de la cocina, que no salga el cesto de la ropa sucia, etc. 

Así que aunque he cocinado bastante, no he hecho ninguna entrada del blog. Pero el rascar se va a acabar, ya tengo un poco más de tiempo y al lío, empezamos por esta quiche, que me sirve de excusa para terminar con un brócoli hervido con el que nunca sé qué hacer. Hay que comer verduras y eso lo sabemos todos, lo que pasa es que el método de mi madre, de un eterno primer plato de verdura hervida con aceite, en mi casa no cuela, Pero con las empanadas, quiches y demás "disfraces", les voy engañando. Y esto lo mismo vale para deshacerse de un puñado de brócoli como de acelgas, de espinacas, un calabacín huérfano, unas zanahorias hervidas... cualquier verdura que se tenga en casa y que de otra forma se vaya a estropear.

Os prometo que un día hago un hojaldre de verdad, que ya sé (¡ole, ole mi curso de cocina!) pero hoy no es el día, he comprado una masa y con eso vamos a tirar. Puede hacerse con hojaldre o con masa quebrada (pasta brisa), al gusto o a lo que haya por casa.

Ingredientes
1 paquete de hojaldre industrial (no es lo mejor, ya lo sé...)
1 cebolla grande cortada a tiras, lo que en Ecuador llamamos "pluma"
2 tazas de brócoli hervido 
1/2 paquete de queso para gratinar o similar
200 gr. de nata líquida
3 huevos
sal, pimienta, nuez moscada al gusto, aceite para rehogar la cebolla.


Lo primero que hacemos es poner en una sartén un par de cucharadas de aceite y rehogamos la cebolla a fuego medio, con una pizca de sal, hasta que esté transparente. Entonces se añade el brócoli previamente hervido o cualquier verdura sobrante que tengamos. Se salpimenta y se rasca una pizca de nuez moscada. 
Lo rehogamos todo junto un ratito y lo reservamos que se enfríe un poco (para que al echarlo en el huevo, no se cuaje por el calor). Se aprovecha para poner el horno a precalentar a 180º, arriba y abajo.

Ahora se baten los huevos y se añade la nata líquida (crema de leche), cuando esté bien mezclado todo, se añade el queso rallado, la mezcla de brócoli con cebolla y se salpimenta.
En una base desmontable (si tienes, si no en una base normal y corriente) se extiende la masa de hojaldre industrial (sí, sí, las grasas saturadas, ya sé...) y se pincha con un tenedor varias veces para que no "suba" el hojaldre. Se rellena de la mezcla y se mete en el horno, durante 30/40 minutos o hasta que veas que está dorado, que cada horno es un mundo.
Cuando sale del horno está un poco hinchada, pero luego se baja sola. Con una ensalada para acompañar ,tenemos una comida rica y no se nos echa a perder el brócoli sobrante, que si no lo disfrazo un poco, lo acabo tirando.

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