17/10/2013

Gastro-horrores en el blog. Nadie es perfecto

Me gusta cocinar, me parece que es mejor comer cosas cocinadas por uno mismo y que los niños sepan de dónde vienen los alimentos y cómo se manipulan para que sepan mejor. Sin ser un crack, a la gente que prueba mis cosas, les suele gustar.
 
Pero a veces meto la pata, aunque debo ser la única bloguera que lo admite, porque hay algunos por ahí que parece que nunca han roto un plato ni se les ha quemado un cup-cake. De los gastro-horrores que no he podido poner en el blog porque son eso, un horror, tenemos un surtido.
 
La chicha de piña de Semana Santa:
La chicha de piña se hace en Ecuador como alternativa al jugo (zumo) de frutas y a los refrescos. Si se deja fermentar varios días va cogiendo un poquito de alcohol, poco, como la sidra o así. Fría está rica. Se elabora con la cáscara y el centro de la piña fresca, se añade agua y azúcar y se deja macerar 3 o 4 días (si se deja más sube el contenido de alcohol), se cuela, se enfría y ya está. Se le puede añadir clavo o canela, al gusto.

Fácil ¿verdad? Pues estaba asquerosa, porque las piñas en Ecuador son fresquitas y ricas y en España son importadas y llevan una capa fina de cera que a simple vista, si le das un agua, piensas que ya está y resulta que no. La chicha sabía entre anticongelante de motor y cirio de paso sevillano. A la basura con ella.
 
La tarta del averno
Ya he dejado dicho por ahí que la repostería no es lo mío. Ni la química. Ni las matemáticas. Todo lo que sea medir exactamente sin poder salirse ni un poquito del guión, me sale fatal. Hago el bizcocho del yogurt básico. A veces le meto variaciones, por ejemplo un plátano muy maduro machacado y le quito un huevo para que no quede demasiado líquida la masa. O le añado unas nueces troceadas. O chocolate.
 
Pero con lo que tengo que tener cuidado es con el horno, que como se le fundió la bombilla y no sé cómo se cambia, lo tengo a oscuras. Y claro, lo de no ver, es lo que tiene...
 
 
 
Los chipirones rellenos de la familia Adams:
Vaya por delante que no era la primera vez que hacía chipirones rellenos. Y que otras veces no me habían salido mal. De verdad. Pero quise innovar haciéndole un relleno nuevo que había visto por internet, con pan, en vez del tradicional con jamón . Y vaya si la fastidié.
El relleno llevaba pan remojado, las patitas de los chipirones, cebolla y huevo duro. Era soso no, lo siguiente, no sabía a nada. Para colmo, el pan remojado se salía todo del chipirón y la salsa acabó siendo una masa grisácea, como un engrudo espeso. Menuda pena de chipirones, con lo que cuesta limpiarlos y lo que me había esmerado en las fotos de todos los pasos. Un desastre.
 
La jalea de vino decente
Las jaleas son preparaciones a base de zumos de fruta con pectina para que espesen y filtradas para que queden transparentes. Son muy elegantes, quedan como una gelatina natural, se pueden servir acompañando quesos y cortes de carne fría o embutidos. Esta receta me la dieron el La Cocina del Shock, el laboratorio culinario del espacio autogestionado EKO de Carabanchel en un taller matinal genial. La hicimos allí mismo, comandados por B. y salió perfecta, se hervían unas manzanas en un par de litros de vino decente con azúcar, se le añaden las semillas y las pieles que es donde se concentra la pectina de la manzana y en una muselina se ponen unas especias al gusto (clavo, pimienta de olor o de Jamaica, etc.). Después se filtra todo y aunque queda líquida, cuando se enfría se solidifica. La que hicimos allí quedó genial, nos dieron a cada uno un bote y al llegar a casa ya se había solidificado y me la comí con pan y queso. Buenísima.

Así que esa misma semana me puse a hacerla yo sola. Con un vino decente, que me habían insistido mucho en ese punto, que la materia prima fuera buena.
Aparentemente había quedado bien, pero después de esterilizar los frascos y dejar reposar, me di cuenta que no había solidificado. Una pena con el trabajo que me dio... así que me dispuse a hacerla otra vez.
 
Compra otra vez vino decente, manzanas, etc. pero en vano, la segunda vez quedó igual de líquida que la primera.
Mala, mala no está, porque es vino con azúcar y especias y eso malo no puede estar, pero claro entre que sea una gelatina y que sea un jarabe, hay un mundo. La utilizaré en otra cosa, pero...¿en qué? ¡Eso me pasa por juntarme con decentes!
 

2 comments:

  1. ja ja ja lo que me he reído!!!
    desastres de esos tenemos todos, pero es verdad que nunca los publicamos :) Yo estoy teniendo una tanda de panes 100% integrales con MM que están buenísimos pero feísimos, y claro, me da cosa publicarlos!!!

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