01/09/2013

Mercados Belgas

En cada pueblo o ciudad belga hay una Grote Markt donde se coloca el mercado semanal. Estos mercados tradicionales no son como los mercadillos de aquí. Están colocados, son bonitos, tienen sus pañitos de ganchillo, sus señoras dependientas con delantales bordados etc. Es decir que te venden por la vista la tradición gastronómica y dan ganas de comprarlo todo. Como cuando se va de viaje no se tienen ganas ni forma de cocinar, aparte de hacer fotos y probar algún pancito dulce, no compramos mucho más.

En Brujas el de comida general se pone los miércoles y el de pescado fresco se pone todos los días pronto por la mañana en otra plaza. En Ieper (Ypres) y en Mechelen (Malinas) se pone los sábados, en Antwerp (Amberes) el domingo. En Bruselas hay una zona de fruterías de marroquís cerca de la estación que se pone todos los días, pero no es un mercado propiamente dicho, son las mismas fruterías que sacan media tienda fuera, a la acera. En esa misma zona de la estación de tren ponen los domingos un mercado enorme con ropa y otras cosas que no son comida. Y por todo Bruselas hay otros mercadillos más tipo rastro, con antigüedades y cachivaches. Pero a mí los que me gustan son los mercados de comida.


Hay camiones refrigerados con quesos y embutidos. Los quesos son buenísimos, nos trajimos algunos. Los embutidos también tienen buena pinta pero la verdad es que no los probamos. También hay mucha comida preparada lista para comer allí mismo o para llevársela a la oficina o a casa.
 
 
 
En Brujas el mercado de pescado diario no tenía muchos puestos, se nota que antiguamente eran más pero ahora sólo quedaban tres o cuatro paradas. Hay muchos pescados que no he probado como anguilas secas y otros pescados deshidratados y que en los países Bálticos también los vimos mucho y alguno probamos, pero en Bélgica no tuvimos ocasión. También vendían muchas quisquillas que son típicas de Bélgica y otros mariscos ya cocidos, como patitas de cangrejos, langostinos etc. En otro mercado vimos cómo preparaban y servían al momento arenques crudos, con limón y mucha cebolla picada cruda, pero la verdad era muy pronto y aunque lo servían con una copita de cava y no parecía estar malo, no era como para desayunar.

 
Las frutas y verduras me imagino que pasará como aquí que ya nos hemos acostumbrado a que haya todo el año y no respetamos las estaciones, y más con ese clima tan lluvioso. Seguro que muchas de esas verduras eran de España o de Marruecos, fijo. Lo que si me gustó fueron las bayas. Había muchas y muy variadas, esas sí puede que fueran locales, frambuesas, fresitas pequeñas, moras, grosellas verdes, arándanos azules y rojos...qué bueno!
Los panes son un mundo, de cebada, de centeno, negros, marrones, blancos, qué se yo, de todos los colores, con semillas dentro, fuera, con aceitunas... los hubiera probado todos. En Bruselas, donde las fruterías marroquís, también tenían dulces árabes. Tenían una pinta estupenda, pero menos mal que no pecamos que eso es empezar y no parar. El detallito del botijo al lado de los dulces árabes en Bruselas no tiene desperdicio, verdad?
 


2 comments:

  1. Que bonitos mercados. Ojalá tuvieramos algo así en Madrid. Yo creo que no es incompatible con la cosa olímpica ....
    Y también tenemos trapitos de cuadros y de ganchillo!

    Saludos

    Curro

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  2. Eso, eso ¡que no falten los tapetitos ni los delantales de ganchillo!

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