12/11/2012

Mermelada de tomate verde con jengibre

Ahora que llega el frío he tenido que deshacerme del minihuerto porque ya en las dos últimas semanas los tomates no maduraban. Estaban verdes-verdes, algunos grandes y otros canijos pero todos se habían quedado estancados. Antes de que lleguen las heladas nocturnas y se estropeen los he recolectado todos. Este fin de semana tengo que desbrozar las plantas, arrancar las matas, menear la tierra, protejerla y dejar que descanse hasta la primavera. El año que viene, hala! otra vez huerta.
 
También podría plantar frutos de invierno, como repollos, coliflores y cosas así, pero la verdad es que con el frío apetece menos salir a cuidarla. Y también quiero ver si los gatitos dejan de pasearse por la minihuerta como Pedro por su casa, y los educo para la primavera que viene, a no meterse donde no los llaman. Desearme suerte.
 
Me he juntado con mucho tomate verde y he hecho esta mermelada de tomate verde. Esta buena con pan y mantequilla pero también con paté o queso. Aunque ahora que la he probado en frío, para mi gusto es demasiado dulce, la próxima vez le rebajo un poco el azúcar.
 
Ingredientes
1.8 kg. tomates verdes cortados en mirepoix
1 limón picado, sin el albedo
La cáscara de ese mismo limón picado fino
700 gr. azúcar moreno
 
Esta mermelada se puede hacer perfectamente con tomates rojos también. El jengibre escarchado lo podéis hacer vosotros mismos o comprarlo en las tiendas de productos orientales (yo lo compré en el parking subterráneo de Plaza de España), es muy bueno para la garganta, son como caramelos naturales. Si no tenéis a mano jengibre escarchado, podéis rallar jengibre fresco y usarlo, pero reducid la cantidad porque aromatizará más.

Se lavan los tomates, se parten por la mitad y se les quita el pedúnculo. Una vez quitado, hay que partir los tomates en mirepoix, es decir, en trozos de 1 cm. aproximadamente, no hace falta ser prolijo puesto que se va a triturar la mermelada posteriormente, sólo que sean de tamaño similar para que se cocinen a la par.

Cuando ya todos los tomates están cortados se ponen en un recipiente, para que vaya macerando y suelte jugos. Se reserva, lo ideal sería que estuviera macerando varias horas, incluso de un día para otro, pero yo lo dejé menos, unas dos horas, y soltó mucho jugo.


Mientras tanto pelamos la cáscara del limón con cuidado y la ponemos en una cazuela pequeña con un poco de agua y lo llevamos a ebullición, durante unos cinco minutos. Se apaga y se reserva.

El resto del limón lo vamos a emplear también, pero hay que quitarle todo el albedo (lo blanco) y las membranas entre gajos. Es muy trabajoso, lo que se pueda, porque amarga. Después se corta en trozos y añadimos el jengibre, también cortado.

Juntamos todos los ingredientes en una cazuela y lo ponemos al fuego, primero lo puse al fuego medio, marca 6 de 12, durante una hora y después como veía que no se evaporaba el líquido, lo subí al 9 de 12. Así lo tuve como 20 minutos pero se empezaba a pegar el fondo, así que lo volví a bajar al 6 de 12. Durante más 3 horas estuvo hirviendo, hay que removerlo con cierta frecuencia para que no se pegue.

Para saber si ya está, se puede hacer la prueba del plato, se mete un plato en el congelador y se echa una cucharadita en el plato para ver la consistencia, si se inclina y no se desliza, ya tenemos el punto. Si no, a ojo, cuando está espesa se apaga.

Una vez apagada la mermelada, se deja que repose unos 10 minutos.

Los frascos y sus tapas, ya limpios, los esterilicé en el lavavajillas esta vez, por probar. Está muy bien, programé el lavavajillas 20 minutos a 70º y así no hay que hervirlos, es más rápido y puedes coordinarlo para que la mermelada y los frascos estén listos al mismo tiempo.


Esta mermelada, la he pasado por el pasapurés para deshacerme de las semillas y de la piel del tomate.



Ya sólo queda embotar con cuidado, para no quemarnos, limpiar los bordes con una bayeta húmeda si se hubiera caído algo de mermelada, cerrar las tapas y darles la vuelta según van estando llenos.


Para esterilizarlos, se meten en una olla rectos, que los cubra el agua 1-2 cm. sobre las tapas. Y para que los botes no se golpeen unos con otros al hervir, se pone un trapo en el fondo de la olla y otro entre los botes.

Se dejan hervir según el tamaño de los botes, en este caso unos 30 minutos al baño María. Como siempre, es importante nombrar y fechar los frascos, para estar seguros de cuáles deben ser consumidos antes y cuáles después.
 

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